10.-Visita al futuro, al «retrofuturo» y a lo kitsch!

En Bucarest hay dos museos que merecen tu consideración.

No hablan de la visión de una ciudad o pueblo, sino la de personajes soñadores y excéntricos.

Por un lado, tenemos el «Dimitrie Leónida», fundado por él mismo como un museo técnico, que exhibe sus invenciones y propuestas tecnológicas para el mañana.

Desde 1906, muchos científicos pudieron presentar invenciones que rompían con numerosos paradigmas de la época.

Estas áreas eran la aeronáutica, la termodinámica, la industria automotriz, y todo aquello relacionado con física y química.

Uno de sus colegas fue Henri Coanda, quien fue considerado el inventor del primer termojet en la historia, y a quien se le reconoce con su nombre en el Aeropuerto Internacional de Bucarest.

En el Museo de Dmitri Leónida podemos ver carros que nunca existieron pero DEBIERON hacerlo. Inventores de todas ramas sacaron a la luz sus más alocadas ideas.

 

 

El Museo Técnico Dimitrie LEónida está a un costado del Parque Carol, al sur de Bucarest.

EL MUSEO DE LO KITSCH

La mentalidad de otro hombre también queda expuesta en el Museo del Kitsch.

Se trata de una colección variada de objetos propieda de un viajero rumano que decidió evidenciar todo aquello que es arte fallido, superfluo, de mal gusto, es decir, todo lo kitsch.

Zapatillas, muñecas adornadas con ropa religiosa, comunista o de otra época; estatuillas de barro de duendes o personajes nórdicos.

Piezas valiosas, pero por las razones equivocadas.

En el Museo del Kitsch, lo divino y lo grotesco cantan en la misma escala tónica

Todo aquello que parece ridículo aquí está mitificado al grado de arte.

El Museo Rumano del Kitsch se ubica en el cruce de las calles Sarelui y Covaci, en el Barrio Viejo.

 

cc

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